lunes, 31 de mayo de 2010

Centenario de Luis Rosales


Hoy día 31 de mayo se cumplen 100 años del nacimiento de Luis Rosales, uno de los componentes de la llamada "Generación del 36". Su poesía presenta un hondo sentimiento religioso y una gran preocupación por el lenguaje. Fue uno de los máximos exponentes de lo que Dámaso Alonso llamó "poesía arraigada", una poesía entrañable, intimista, que se centra en los asuntos que rodean lo cotidiano en la vida del poeta, la familia, la amistad, la casa, etc. Su preocupación por el lenguaje se manifiesta en su acercamiento a la sobriedad de los clásicos.
Sin duda uno de los hechos que han marcado a este poeta granadino ha sido su amistad sincera con Federico García Lorca. En su casa estaba refugiado cuando lo detuvieron los que luego lo fusilarían.
Este hecho lo ha marcado para el resto de su vida. El hecho de la muerte de su amigo, confiesa Rosales, le hizo cambiar. Hasta ese momento, había vivido con ilusión, había visto venir la vida. Desde entonces, renunció a creer en la política, en la sociedad; solo confiaría en las amistades que le quedaban. Porque una persona joven podía morir por la ambición política de otra (Ramón Ruiz Alonso) que no representaba nada en el panorama político de la época. Solo era el jefe de Falange en Granada.



El pasado mes de abril se celebraron unas jornadas de homenaje al poeta organizadas por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, dirigidas por Félix Grande y en las que participaron poetas, familiares, escritores y especialistas.
Escucha al poeta recitar sus poemas.

Varios poetas hablan de algunos poemas del granadino.

Uno de sus poemas más conocidos es este, titulado Autobiografía:


Como el náufrago metódico que contase las olas
que faltan para morir,
y las contase, y las volviese a contar, para evitar
errores, hasta la última,
hasta aquella que tiene la estatura de un niño
y le besa y le cubre la frente,
así he vivido yo con una vaga prudencia de
caballo de cartón en el baño,
sabiendo que jamás me he equivocado en nada,
sino en las cosas que yo más quería.
O puedes escuchar este otro:



PORQUE TODO ES IGUAL Y TÚ LO SABES,
has llegado a tu casa y has cerrado la puerta
con aquel... mismo gesto con que se tira un día,
con que se quita la hoja atrasada al calendario
cuando todo es igual y tú lo sabes.
Has llegado a tu casa,
y, al entrar,
has sentido la extrañeza de tus pasos
que estaban ya sonando en el pasillo antes de que llegaras,
y encendiste la luz, para volver a comprobar
que todas las cosas están exactamente colocadas, como estarán dentro de un año,
y después,
te has bañado, respetuosa y tristemente, lo mismo que un suicida,
y has mirado tus libros como miran los árboles sus hojas,
y te has sentido solo,
humanamente solo,
definitivamente solo porque todo es igual y tú lo sabes.

Bibliografía de Rosales.

sábado, 29 de mayo de 2010

Lorca fue arrestado por masón y por ser el secretario de Fernando de los Ríos


El historiador granadino Miguel Caballero publica Lorca en África. Crónica de un viaje al protectorado español de Marruecos (Ediciones del Patronato Provincial Federico García Lorca). En este libro el estudioso ha hecho un destacado trabajo de investigación que le ha llevado a rastrear las noticias relacionadas con el viaje realizado por Fernando de los Ríos a Marruecos en el año 1931. Fue un viaje por Ceuta, Tetuán, Xauen y Alcazarquivir. Acompañaba al entonces ministro de Instrucción Pública su secretario personal, Federico García Lorca.
El libro trata de un período de cinco días en los que el ministro siguió una agenda muy apretada; entre sus tareas, una reunión con las logias masónicas de la zona, después de haber recibido varias cartas de estos grupos masones. Cartas que luego serían utilizadas por el régimen en su contra.
Ramón Ruiz Alonso sentenció a muerte a Federico García Lorca al redactar una denuncia en la que le acusaba de masón y de ser el secretario personal de Fernando de los Ríos.

viernes, 28 de mayo de 2010

Ruta del Arcipreste de Hita


Este año se celebra, aparte del centenario de Miguel Hernández, el 680 aniversario de la aparición de una de las grandes obras de nuestra literatura medieval, El Libro de Buen Amor del Arcipreste de Hita. Por este motivo, se haz inaugurado una interesante ruta literaria por una de las travesías del arcipreste, aquella en la que se encuentra con la pastora Aldonza, que termina ofreciéndole comida en todos los sentidos del término.
La ruta es un recorrido de 5 kilómetros, y salva un desnivel de unos cien metros, a través de la sierra de Guadarrama.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Pedro Salinas: Cuando tú me elegiste

La propuesta que hago hoy es otro poema de Pedro Salinas, en el que el poeta siente que existe sólo porque ella lo nombra. Él no sabe cuánto tiempo durará esto, pero cuando ella se vaya y desaparezca, él lo perderá todo, el nombre, las señas; por eso, no le importa sentir dolor, porque ese dolor le hace notar que pertenece al mundo de los vivos.





Cuando tú me elegiste

-el amor eligió-
salí del gran anónimo
de todos, de la nada.
Hasta entonces
nunca era yo más alto
que las sierras del mundo.
Nunca bajé más hondo
de las profundidades
máximas señaladas
en las cartas marinas.
Y mi alegría estaba
triste, como lo están
esos relojes chicos,
sin brazo en que ceñirse
y sin cuerda, parados.
Pero al decirme: “tú”
-a mí, sí, a mí, entre todos-,
más alto ya que estrellas
o corales estuve.
Y mi gozo
se echó a rodar, prendido
a tu ser, en tu pulso.
Posesión tú me dabas
de mí, al dárteme tú.
Viví, vivo. ¿Hasta cuándo?
Sé que te volverás
atrás. Cuando te vayas
retornaré a ese sordo
mundo, sin diferencias,
del gramo, de la gota,
en el agua, en el peso.
Uno más seré yo
al tenerte de menos.
Y perderé mi nombre,
mi edad, mis señas, todo
perdido en mí, de mí.
Vuelto al osario inmenso
de los que no se han muerto
y ya no tienen nada
que morirse en la vida.
No quiero que te vayas
dolor, última forma
de amar. Me estoy sintiendo
vivir cuando me dueles
no en ti, ni aquí, más lejos:
en la tierra, en el año
de donde vienes tú,
en el amor con ella
y todo lo que fue.
En esa realidad
hundida que se niega
a sí misma y se empeña
en que nunca ha existido,
que sólo fue un pretexto
mío para vivir.
Si tú no me quedaras,
dolor, irrefutable,
yo me lo creería;
pero me quedas tú.
Tu verdad me asegura
que nada fue mentira.
Y mientras yo te sienta,
tú me serás, dolor,
la prueba de otra vida
en que no me dolías.
La gran prueba, a lo lejos,
de que existió, que existe,
de que me quiso, sí,
de que aún la estoy queriendo.



martes, 25 de mayo de 2010

Juan Ramón Jiménez: Y yo me iré...


Estos versos son tan leídos y citados que ya empieza a pasar desapercibido el mensaje: la provisionalidad de esta vida humana, su esencia pasajera. Somos nosotros los que pasamos; todo lo demás seguirá ocurriendo.




Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas la tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará, nostálgico…

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.



lunes, 24 de mayo de 2010

Pedro Salinas: Mira, vamos a salir

Os propongo la lectura de este poema, en el que el poeta invita a la amada a dejar de ser ellos dos para convertirse en otras cosas; le propone el juego de ser árboles, de ser olas, incluso transformarse en dos silencios. Incluso, dejar de existir. De tal manera que al volver a ser ellos, todo les va a resultar nuevo y disfrutarán mucho más de la experiencia de volver a estar juntos, de tocarse, de mirarse.



Mira, vamos a salir
de tanto ser tú y ser yo.
Deja tu cuerpo dormido,
deja mi cuerpo a tu lad
o,
déjalos.
Deja tu nombre y el mío,
deja lo que nos dolió
y vamos a descansar
de nosotros, con nosotros;
vamos a jugar a que éramos
los mismos, pero otros dos.
Ya sin el cuerpo ni el nombre
vamos a probarnos formas,
seres, a ver si vivimos
en otra cosa mejor.
Vamos a probarnos árboles;
dos árboles que aunque tengan
muy apartados los troncos,
se buscarán por arriba,
se encontrarán con sus hojas,
se tocarán con la flor.
Vamos a probarnos olas
que corren una tras otra,
separadas y jugando,
hasta que en la arena tibia
se les acaba el ser dos.
Y si aún te sobra materia
vamos más allá. Podemos
ser dos silencios, tan juntos
que nadie sienta que ese
silencio de alrededor,
es doble, porque dos voces
callándose, lo forjaron
para entenderse mejor.
Y si quieres más probemos
a ser luz,
tú una llama, yo otra llama,
tú una mitad, yo la otra
de esa luz, que para serlo
a los dos nos necesita
y nos contiene a los dos.
Y todavía podemos
huir más allá:
fingirnos que no existimos,
vivir
en un mundo prenatal
en donde estar juntos sea
un inmenso estar perdidos
uno en otro, indivisibles,
como en el mar y en el cielo, antes
que los separara Dios,
Y luego verás qué alegre
es el regreso a nosotros,
el encontrarme contigo,
conmigo, con el dolor,
con tu voz y con mi nombre.
Verás, verás, qué milagro
es mirarnos, es tocarnos,
verás qué revelación
es vernos, volver a vernos
en estos rostros fatales
donde el alma nos vivió.
Por jugar a que dejábamos
de amarnos, ¡qué verdadero
nos va a ser siempre el amor!
¡Qué pareja
nos va a nacer, tan alegre,
tan segura, de este adiós!

sábado, 22 de mayo de 2010

Eduardo Galeano: Los nadies

El texto que podéis leer y escuchar es uno que asombra por la verdad que encierra. Es un texto impactante, porque en realidad confronta el primer mundo con el mundo de los sin nada, que, para no engañarnos, son los ignorados nadies para los habitantes del mundo desarrollado. Eduardo Galeano echa una mirada cómplice hacia ellos, y trata de remover algunas conciencias. Con la que está cayendo ahora, es un buen momento para detener el carro del mal llamado progreso que invita a tener y a consumir por encima de las personas mismas.



Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pro...nto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean. Que no hablan idiomas, sino dialectos. Que no profesan religiones, sino supersticiones. Que no hacen arte, sino artesanía. Que no practican cultura, sino folklore. Que no son seres humanos, sino recursos humanos. Que no tienen cara, sino brazos. Que no tienen nombre, sino número. Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local. Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

viernes, 21 de mayo de 2010

Mario Benedetti: Currículum

Haz un esfuerzo para resumir toda una trayectoria de vida. El resultado debe de ser muy parecido a esto:

El cuento es muy sencillo
usted nace
contempla atribulado
el rojo azul del cielo
el pájaro que emigra
el torpe escarabajo
que su zapato aplastará
valiente
usted sufre
reclama por comida
y por costumbre
por obligación
llora limpio de culpas
extenuado
hasta que el sueño lo descalifica
usted ama
se transfigura y ama
por una eternidad tan provisoria
que hasta el orgullo se le vuelve tierno
y el corazón profético
se convierte en escombros
usted aprende
y usa lo aprendido
para volverse lentamente sabio
para saber que al fin el mundo es esto
en su mejor momento una nostalgia
en su peor momento un desamparo
y siempre siempre
un lío
entonces
usted muere.

jueves, 20 de mayo de 2010

Julio Cortázar: Instrucciones para dar cuerda a un reloj

Hoy les he puesto voz a estas instrucciones con las que Cortázar hace una reflexión sobre el tiempo, sobre el paso del tiempo, sobre lo que somos; por que, en definitiva, también somos tiempo.



Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj t
e regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.


Instrucciones para dar cuerda al reloj

Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan.

¿Qué más quiere, qué más quiere? Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Digitalizado el legado epistolar de Galdós


El Cabildo de Gran Canaria pone a disposición del curioso y del estudioso la correspondencia de don Benito Pérez Galdós, lo que permitirá conocer en profundidad y la figura, la personalidad, sus relaciones personales, así como el ideario político del grandísimo novelista canario, aunque madrileño de adopción.
De las más de 8000 cartas catalogadas se presentan ahora, en una primera fase, más de 2000. Hay que olvidarse ya de que Galdós renegó de la Canarias de sus primeros años; sus alusiones amables hacia ella son constantes.

lunes, 17 de mayo de 2010

Un paseo por el Riotinto minero

Este fin de semana hemos cabalgado a lomos de nuestras monturas para llegar a la cuenca minera de Riotinto. La realidad es que hace tiempo que era un proyecto familiar, pero, como casi siempre, debido a la cercanía, uno va posponiendo siempre para mejor ocasión.
La Asociación Andaluza de Profesores de Español “Elio Antonio de Nebrija” ha organizado un paseo con textos de Juan Cobos Wilkins, José Mª Morón y Concha Espina.


Comenzamos a las once de la mañana con la visita del Museo Minero, montado en el edificio del que fue Hospital construido por los ingleses en los años veinte. Se trata de un paseo, a través de las diferentes salas, por los 5000 años de historia de la minería en Riotinto. Hasta se puede entrar por los pasadizos de una mina reproducida a tamaño real.

Es muy interesante contemplar que los ingleses llevaron a Huelva su cultura, sus costumbres, sus formas de vida, sus formas de ocio y sus adelantos, que dejaban a los parroquianos en aquel entonces con la boca abierta de asombro, sobre todo si veían que las mujeres hasta jugaban al tenis, cuando por estos lares solo cabía malvivir, malparir, malcomer y despiojarse.
Los ingleses, con sus sólidas convicciones imperialistas victorianas, no se conformaron con adquirir los terrenos para sus explotaciones mineras, no; el contrato, firmado con nuestros “hábiles” gobernantes de entonces (¡qué poco hemos cambiado!), incluía el suelo y el subsuelo. Por tanto, se trataba de una colonización en toda regla. No había posibilidad alguna de que las circunstancias obligaran a expropiación de ningún tipo.
Por eso, sus prospecciones podían obligar a que el pueblo en su conjunto fuera siendo reconstruido en diferentes emplazamientos, según fuera conviniendo.
Hacían y deshacían a su antojo. Para muestra, un botón. La famosa “manta”. La extracción del mineral a veces se producía en plena calle. Para obtener el mineral buscado se colocaban montones sobre hogueras. Eso liberaba al aire todo tipo de materias volátiles tóxicas y se creaba una atmósfera ciertamente irrespirable. Es fácil suponer que la esperanza de vida de la población autóctona era extremadamente baja. Esos días ni los obreros podían salir de casa para trabajar en la mina. Y cobraban la mitad del salario. La Compañía además los consideraba borrachines y les retenía el 80 % del dinero; les daban vales para comprar comida, vales canjeables solo por productos de su propio economato… El negocio era redondo. Nuestra guía Raquel era todo un pozo de sabiduría, amabilidad y buen talante.
Se puede ver en el museo el tren (servicio para hombre y para mujer, agua fría y caliente, cuando nadie en el pueblo tenía ni agua corriente) construido con madera para una visita frustrada a la India de la reina Victoria, y que fue comprado por la Compañía para otra visita a Riotinto del rey Alfonso XIII, que tampoco pudo llevarse a cabo.



Los paseantes nos dirigimos luego al barrio de Bella Vista, el barrio exclusivo construido por los directivos de la Compañía. El número 21 nos muestra una vivienda con tres niveles, porche y jardín, mientras que los trabajadores vivían hacinados en casuchas de pocos metros cuadrados.

Tenían su Club Social, también exclusivo. Como puede verse en Memorias de África, las mujeres no tenían acceso a él (“En la Manoli no pueden entrar las mujeres”, decían los lugareños). Es que el rótulo “Men only” era demasiado complicado para un parroquiano del Riotinto de principios del XX.


Sorprenden las comodidades de una familia burguesa muy acomodada en la España miserable de esos años, solo envidiada por los centroeuropeos por su envidiable clima.




Raquel nos acompañó en la visita a la mina, ya cerrada, de Peña del Hierro, en la que nos contó la razón por la que las aguas del río tenían ese color tan característico. Hemos aprendido que los estudios llevados a cabo por investigadores de una universidad madrileña han revelado la existencia de más de mil especies de microorganismos. Es impresionante el lago de aguas rojizas que se ha formado al detenerse la actividad minera. Y cómo la vida quiere aferrarse a la existencia en esas duras condiciones.




El refrigerio en el restaurante La Fábrica ya se hacía imprescindible. Por la tarde, a las cuatro y media, el tren minero nos esperaba con puntualidad británica.



Así es, un tren de la época nos llevó siguiendo el curso del río por el camino de hierro que seguía el mineral para ser embarcado en los muelles de Huelva.

Una parada, un acercamiento al río colorado, un pequeño descanso; y vuelta a los vagones para deshacer el camino recorrido.



En definitiva, una visita muy recomendable, bien montada y de gran interés que nos deja en la retinas imágenes de otros mundos, como está intentando demostrar la mismísima NASA.


sábado, 15 de mayo de 2010

Miguel Hernández: El hambre

Poema de Miguel Hernández en el que se muestra la furia y la rabia del poeta contra quienes han generado la situación de pobreza y miseria en la que se encontraba sumida la sociedad de la España en que le tocó vivir.


I

Tened presente el hambre: recordad su pasado

turbio de
capataces que pagaban en plomo.

Aquel jornal al precio de la sangre cobrado,

con yugos en el alma, con golpes en el lomo.


El hambre paseaba sus vacas exprimidas,

sus mujeres resecas, sus devoradas ubres,

sus ávidas quijadas, sus miserables vidas

frente a los comedores y los cuerpos salubres.


Los años de abundancia, la saciedad, la hartura,

eran sólo de aquellos que se llamaban amos.

Para que venga el pan justo a la dentadura

del hambre de los pobres aquí estoy, aquí estamos.


Nosotros no podemos ser ellos, los de enfrente,

los que entienden la vida por un botín sangriento:

como los tiburones, voracidad y diente,

panteras deseosas de un mundo siempre hambriento.


Años del hambre han sido para el pobre sus años.

Sumaban para el otro su cantidad los panes.

Y el hambre alobadaba sus rapaces rebaños

de cuervos, de tenazas, de lobos, de alacranes.


Hambrientamente lucho yo, con todas mis brechas,

cicatrices y heridas, señales y recuerdos

del hambre, contra tantas barrigas satisfechas:

cerdos con un origen peor que el de los cerdos.


Por haber engordado tan baja y brutalmente,

más abajo de donde los cerdos se solazan,

seréis atravesados por esta gran corriente

de espigas que llamean, de puños que amenazan.


No habéis querido oír con orejas abiertas

el llanto de millones de niños jornaleros.

Ladrabais cuando el hambre llegaba a vuestras puertas

a pedir con la boca de los mismos luceros.


En cada casa, un odio como una higuera fosca,

como un tremante toro con los cuernos tremantes,

rompe por los tejados, os cerca y os embosca,

y os destruye a cornadas, perros agonizantes.


II


El hambre es el primero de los conocimientos:

tener hambre es la cosa primera que se aprende.

Y la ferocidad de nuestros sentimientos,

allá donde el estómago se origina, se enciende.


Uno no es tan humano que no estrangule un día

pájaros sin sentir herida la conciencia:

que no sea capaz de ahogar en nieve fría

palomas que no saben si no es de la inocencia.


El animal influye sobre mí con extremo,

la fiera late en todas mis fuerzas, mis pasiones.

A veces, he de hacer un esfuerzo supremo

para acallar en mí la voz de los leones.


Me enorgullece el título de animal en mi vida,

pero en el animal humano persevero.

Y busco por mi cuerpo lo más puro que anida,

bajo tanta maleza, con su valor primero.


Por hambre vuelve el hombre sobre los laberintos

donde la vida habita siniestramente sola.

Reaparece la fiera, recobra sus instintos,

sus patas erizadas, sus rencores, su cola.


Arroja los estudios y la sabiduría,

y se quita la máscara, la piel de la cultura,

los ojos de la ciencia, la corteza tardía

de los conocimientos que descubre y procura.


Entonces solo sabe del mal, del exterminio.

Inventa gases, lanza motivos destructores,

regresa a la pezuña, retrocede al dominio

del colmillo, y avanza sobre los comedores.


Se ejercita en la bestia, y empuña la cuchara

dispuesto a que ninguno se le acerque a la mesa.

Entonces sólo veo sobre el mundo una piara

de tigres, y en mis ojos la visión duele y pesa.


Yo no tengo en el alma tanto tigre admitido,

tanto chacal prohijado, que el vino que me toca,

el pan, el día, el hambre no tenga compartido

con otras hambres puestas noblemente en la boca.


Ayudadme a ser hombre: no me dejéis ser fiera

hambrienta, encarnizada, sitiada eternamente.

Yo, animal familiar, con esta sangre obrera

os doy la humanidad que mi canción presiente.

viernes, 14 de mayo de 2010

Pedro Salinas: ¡Qué alegría vivir sintiéndose vivido!

Pedro Salinas ha sido considerado el poeta del amor, pero del amor hacia una persona no presente físicamente, sino en ausencia. Como decía Neruda, todo lo que existe le recuerda a ella, todo es ella. Sus actos se llevan a cabo porque ella los conduce.



¡Que alegría, vivir

sintiéndose vivido!

Rendirse

A la gran certidumbre, oscuramente,

De que otro ser, fuera de mí, muy lejos,

Me está viviendo.



Que cuando los espejos, los espías

-azogues, almas cortas-, aseguran

que estoy aquí, yo inmóvil,

con los ojos cerrados y los labios,

negándome al amor

de la luz, de la flor y de los nombres,

la verdad trasvisible es que camino

sin mis pasos, con otros,

allá lejos, y allí

estoy besando flores, luces, hablo.

Que hay otro ser por el que miro el mundo

Porque me está queriendo con sus ojos.

Que hay otra voz con la que digo cosas

No sospechadas por mi gran silencio;

Y es que también me quiere con su voz.

La vida -¡Qué transporte yo!-, ignorancia

De lo que son mis actos, que ella hace,

En que ella vive, doble, suya y mía.

Y cuando ella me hable

De un cielo oscuro, de un paisaje blanco,

Recordaré

Estrellas que no vi, que ella miraba,

Y nieve que nevaba allá en su cielo.

Con la extraña delicia de acordarse

De haber tocado lo que no toqué

Sino con esas manos que no alcanzo

A coger con las mías, tan distantes.

Y todo enajenado podrá el cuerpo

Descansar, quieto, muerto ya. Morirse

En la alta confianza

De que este vivir mío no era sólo

Mi vivir: era el nuestro. Y que me vive

Otro ser por detrás de la no muerte

miércoles, 12 de mayo de 2010

MIguel Hernández en Informe Semanal

El pasado mes de febrero el programa Informe Semanal de RTVE dedicó un reportaje a la figura del poeta de Orihuela con motivo del año en el que se está celebrando el centenario de su nacimiento.
Paseen por las calles oriolanas que pisaron las abarcas de Miguel.

Crédito de la imagen: http://mhernandez-palmeral.blogspot.com/

Pinchar en la foto para ir al vídeo.

Los versos de Miguel Hernández también triunfan en el cómic.

Álbum de fotos del poeta:


lunes, 10 de mayo de 2010

Pablo Neruda: Si tú me olvidas

Neruda dirige sus palabras a su amada y le expresa sus sentimientos. Todo lo que es naturaleza le lleva a ella, porque ella está en todo, lo impregna todo. Sin embargo, el poeta está dispuesto a olvidarla si esa misma es la actitud de la mujer amada; la quiere tanto que está dispuesto incluso a olvidarla, aunque no lo desee. No obstante, damos un paso más en la lectura y nos encontramos con que, si ella decide quedarse a su lado, él está preparado para demostrarle toda su pasión; ella es el espejo en el que él se mira, y refleja multiplicado por mucho su sentimiento. Su amor se alimenta del amor de ella.



QUIERO que sepas
una cosa.

Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.

Ahora bien,
si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.

Si de pronto
me olvidas
no me busques,
que ya te habré olvidado.

Si consideras largo y loco
el viento de banderas
que pasa por mi vida
y te decides
a dejarme a la orilla
del corazón en que tengo raíces,
piensa
que en ese día,
a esa hora
levantaré los brazos
y saldrán mis raíces
a buscar otra tierra.

Pero
si cada día,
cada hora
sientes que a mí estás destinada
con dulzura implacable.
Si cada día sube
una flor a tus labios a buscarme,
ay amor mío, ay mía,
en mí todo ese fuego se repite,
en mí nada se apaga ni se olvida,
mi amor se nutre de tu amor, amada,
y mientras vivas estará en tus brazos
sin salir de los míos.

domingo, 9 de mayo de 2010

Miguel Hernández: El último rincón

"El último rincón" es un poema sobre la soledad y la injusticia. El poeta siente la muerte cercana sin libertad y, lo que es peor, sin amor.



EL ULTIMO RINCÓN

El último y el primero:
rincón para el sol más grande,
sepultura de esta vida
donde tus ojos no caben.

Allí quisiera tenderme
para desenamorarme.

Por el olivo lo quiero,
lo persigo por la calle,
se sume por los rincones
donde se sumen los árboles.

Se ahonda y hace más honda
la intensidad de mi sangre.

Los olivos moribundos
florecen en todo el aire
y los muchachos se quedan
cercanos y agonizantes.

Carne de mi movimiento,
huesos de ritmos mortales:
me muero por respirar
sobre vuestros ademanes.

Corazón que entre dos piedras
ansiosas de machacarte,
de tanto querer te ahogas
como un mar entre dos mares.
De tanto querer me ahogo,
y no me es posible ahogarme.

Beso que viene rodando
desde el principio del mundo
a mi boca por tus labios.
Beso que va a un porvenir,
boca como un doble astro
que entre los astros palpita
por tantos besos parados,
por tantas bocas cerradas
sin un beso solitario.

¿Qué hice para que pusieran
a mi vida tanta cárcel?

Tu pelo donde lo negro
ha sufrido las edades
de la negrura más firme,
y la más emocionante:
tu secular pelo negro
recorro hasta remontarme
a la negrura primera
de tus ojos y tus padres,
al rincón de pelo denso
donde relampagueaste.

Como un rincón solitario
allí el hombre brota y arde.

Ay, el rincón de tu vientre;
el callejón de tu carne:
el callejón sin salida
donde agonicé una tarde.

La pólvora y el amor
marchan sobre las ciudades
deslumbrando, removiendo
la población de la sangre.

El naranjo sabe a vida
y el olivo a tiempo sabe.
Y entre el clamor de los dos
mis pasiones se debaten.

El último y el primero:
rincón donde algún cadáver
siente el arrullo del mundo
de los amorosos cauces.

Siesta que ha entenebrecido
el sol de las humedades.

Allí quisiera tenderme
para desenamorarme.

Después del amor, la tierra.
Después de la tierra, nadie.

domingo, 2 de mayo de 2010

Julio Cortázar: Aplastamiento de las gotas

Crédito de la foto: http://www.mundofotos.net

Imagínense una gota de lluvia colgada del marco de una ventana, personalícenla, imagínense la cara que debe de poner antes de caer y aplastarse contra el alféizar. Así la describe Cortázar en este increíble poema en prosa, lleno de plasticidad.



Yo no sé, mirá, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana, se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo
y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae.
Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes mientras le crece la barriga, ya es una gotaza que cuelga majestuosa y de pronto zup ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol.
Pero las hay que se suicidan y se entregan en seguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran, me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse.
Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.

sábado, 1 de mayo de 2010

Cavafis: Un viejo

Cavafis es un poeta fundamental en el panorama literario griego del siglo XX. Nació en Alejandría (Egipto), donde pasó la mayor parte de su vida. Cavafis publicó poco durante su vida. En sus versos se integran la historia helenística y bizantina con asuntos contemporáneos, como ocurre en dos de sus poemas más conocidos, 'El dios abandona a Antonio' e 'Itaca', escritos en 1911. Desde 1930 su influencia fue importante no sólo en los jóvenes griegos, sino también en escritores extranjeros, y a partir de esta época los escritos críticos sobre su obra se multiplican. Un nuevo empuje de la obra de Cavafis tuvo lugar con la publicación del Cuarteto de Alejandría de Lawrence Durrell (1957-1960).


En este poema, el poeta griego nos hace contemplar la figura de un viejo que, sentado en un café, repasa su vida y piensa en lo rápido que ha pasado, en las alegrías que dejó de lado; y se lamenta de las oportunidades perdidas. El poeta nos anima con esto a provechar los buenos momentos de la vida.




En la sala interior del ruidoso café
un viejo está sentado, inclinado sobre una mesa;
un periódico frente a él, y ninguna compañía a su lado.
Y en el desdén de su edad miserable,
medita sobre lo poco que disfrutó los años
en que tenía fuerza, el arte de la palabra, y buen aspecto.
Sabe que ha envejecido mucho;
está consciente de ello, lo ve,
y sin embargo el tiempo en que fue joven parece
ayer. Cuán breve el tiempo, cuán breve el tiempo.
Y piensa en cómo la Sabiduría lo engañó;
y cómo él siempre confió en ella –¡qué tontería! –
la mentirosa que decía, "Mañana. Tienes mucho tiempo."
Recuerda impulsos que contuvo; y cuánta
alegría sacrificó. Cada oportunidad perdida
se burla ahora de su prudencia insensata. ...
Pero con tanto pensar y recordar
el viejo devana. Y empieza a dormitar
inclinado sobre la mesa del café.