miércoles, 29 de abril de 2020

Federico García Lorca: Romance de la luna luna



La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira mira.
El niño la está mirando.

En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.

Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.

Niño déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.

Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño déjame, no pises,
mi blancor almidonado.

El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.

Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.

¡Cómo canta la zumaya,
ay como canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con el niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
el aire la está velando.

lunes, 13 de abril de 2020

Sor Lucía: Si sabrá la primavera...



Si sabrá la primavera que la estamos esperando… Si se atreverá a cruzar nuestros pueblos despoblados, colgando en nuestros balcones la magia de sus geranios. Si dejará su sonrisa esculpida en nuestros campos, pintando nuestros jardines de verde, de rojo y blanco. Si sabrá la Primavera que la estamos esperando… Cuando llegue y no nos vea ni en las calles ni en los barrios, cuando no escuche en el parque el paso de los ancianos, o el bullicio siempre alegre de los chiquillos jugando. Si creerá que equivocó la fecha del calendario, la cita que desde siempre la convoca el mes de marzo. Si sabrá la Primavera que la estamos esperando… Cuando estalle jubilosa llenando de puntos blancos los almendros, los ciruelos, los jazmines, los naranjos, y no vea que a la Virgen la preparan para el Paso. Que se ha guardado el incienso, el trono, la cruz y el palio. Y que Cristo, igual que todos, está en su casa encerrado, y no lo dejan salir ni el jueves ni el Viernes Santo… ¿Pensará la Primavera que tal vez se ha equivocado? ¿Escuchará los lamentos de quien se quedó en el paro, de quien trabaja a deshoras por ayudar a su hermano, de aquél que expone su vida en silencio y olvidado? ¿Escuchará cada noche los vítores, los aplausos que regalamos con gozo al personal sanitario? ¿Pensará la Primavera que tal vez se ha equivocado y colgará sus colores hasta la vuelta de un año? Si sabrá la Primavera que la estamos esperando… Que se nos prohíbe el beso, que está prohibido el abrazo; el corazón, sangre y fuego, el corazón desangrado. Si sabrá la Primavera que ya la estamos soñando… Asomados al balcón de la Esperanza, esperamos como nunca, que ella vuelva y nos regale el milagro de ver florecer la vida que hoy se nos va de las manos… ¡Bienvenida, Primavera! Hueles a incienso y a ramos, con tu traje de colores y los cantos de tus pájaros. Ven a pintar de azul-cielo esta tierra que habitamos. ¿No sentís que en este mundo algo nuevo está brotando? Si será la Primavera que está apresurando el paso. Lucía Carmen de la Trinidad Carmelita descalza, Antequera