jueves, 29 de mayo de 2025

Ernest Hemingway: Ahora me acuesto

 Este relato cuenta qué hace por las noches un soldado herido que tiene como acompañante a su ordenanza. Lucha contra el sueño porque lo teme, pues una vez fue herido de noche y creyó que su alma escaparía del cuerpo. Oye los ruidos de los gusanos de seda, recuerda sus días de pesca, alguna escena vivida en la casa de sus padres. Y se enfrenta al momento en que la conciencia se desvanece para dejar paso al sueño, a ese lugar y ese mundo en el que es fácil perderse, en el que todo cambia, tiene otras leyes diferentes y puede convertirnos en pájaro, en pez, en río; ese mundo en el que todo es una misma cosa que quizá somos nosotros mismos. Y el escritor realista que era Hemingway plantea sugerencias significativas sin abandonar su territorio, juega con las repeticiones y escudriña en la otra orilla sin dejar nunca de pisar esta.

Francisco Ortiz

lunes, 26 de mayo de 2025

Jorge Luis Borges: Alguien

 El poema expresa claramente la vida del ser humano viviendo tras la realidad de algunos fenómenos de tipo sentimental, pero sin embargo sigue en la constante lucha de seguir su camino.

jueves, 22 de mayo de 2025

Dino Buzzati: La humildad

 L'umiltà es un cuento de Dino Buzzati , incluido en la colección Le K publicada en 1966 .

El padre Célestin es un ermitaño que elige la ciudad para aislarse. Tiene un confesionario en un camión viejo donde escucha las quejas y los dolores de los feligreses. Un día llega un sacerdote a confesarse.
El sacerdote se acusa a sí mismo de sentir, cuando le llaman "mi padre", una satisfacción que le parece un pecado de soberbia . El padre Célestin, por su parte, lo ve sólo como un exceso de escrúpulo y lo absuelve de buen grado.
El sacerdote vuelve a lo largo de los años, y se acusa de la misma satisfacción pecaminosa cuando se oye nombrar más tarde “monseñor”, luego “excelencia”. El religioso parece tener tan poca confianza en él y se parece tanto al novicio del primer encuentro que el padre Célestin ve en él sólo un sacerdote sencillo del que los feligreses se burlan sin gran caridad al nombrarlo así, y lo absuelve igualmente.
Cuando el sacerdote regresa después, el padre Célestin le pregunta si por casualidad el nuevo pecado del que viene a acusarse no es una satisfacción excesiva para ser llamado "su santidad" por quienes lo rodean. El cura admite que sí, y Célestin lo absuelve de nuevo diciéndose que la comitiva del pobre cura está exagerando.