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jueves, 3 de julio de 2025

León Felipe: Soy Un Vagabundo

 No es ésta ya la hora de la flauta.

Es la hora de andar,
de salir de la cueva y de andar,
de andar.. de andar.. de andar..
Yo soy un vagabundo.
No soy un tocador de flauta.
Yo no soy más que un vagabundo
sin ciudad y sin tribu.
Y mi éxodo es ya viejo.
No viene de ayer como el tuyo.

jueves, 20 de febrero de 2025

León Felipe: Soy Un Vagabundo

 No es ésta ya la hora de la flauta.

Es la hora de andar,
de salir de la cueva y de andar,
de andar.. de andar.. de andar..
Yo soy un vagabundo.

lunes, 16 de diciembre de 2024

León Felipe: Piedra de sal

 Son muchos lo que creen que León Felipe debe ser reivindicado como un poeta mayor, superando las dificultades que en vida le acarrearon su independencia de todas las corrientes literarias de su tiempo y su condición de exiliado.

El poema Piedra de sal resume muy bien el significado del amor, que llega como un ciclón moviendo el alma, pero después es alimento gratificante y eterno, que nos permite ser y sentir en el tiempo.

lunes, 9 de diciembre de 2024

León Felipe: La palabra

 Las palabras de León Felipe, en verso o en prosa, son palabras de insurrección, refieren una exigencia de justicia social, razón y locura, a veces grito.


jueves, 3 de octubre de 2024

León Felipe: No he venido a cantar

 El título de este poema de León Felipe ya habla por sí solo. Él mismo se presenta como Prometeo, el titán que robó el fuego a los dioses para regalárselo a los hombres y, por ello, fue castigado por Zeus de modo que durante el día un águila le devoraba las entradas, mientras que por la noche se le regeneraban para, al día siguiente, vuelta a empezar; Hércules le salvó. Así, él lleva la luz con su poesía, pero sin entusiasmo… "No he venido a cantar…"; ni a que le adulen: "…que me canonicen…"; quiere padecer con los visibles "… los que caminan hacia el mar, río y nube…"; y los soterrados, los perseguidos, los que sufren en silencio: "…pozo, noche, sangre…". pero también esa luz tiene que llegar a todos los que vengan después (ya iba comprendiendo que la dictadura de Franco sería larga: obra escrita en 1942, en plena posguerra, cuando las cárceles estaban llenas y se fusilaba casi a diario como consecuencia de la Guerra Civil). Ese lamento por España, maltratada por la guerra y la dictadura, se entremezcla en su obra con su preocupación y solidaridad con el hombre y su dimensión existencial.

Francisco José Menargues Molina

lunes, 28 de agosto de 2023

León Felipe: Preceptiva poética

 El poeta da su propia visión sobre la poesía, algo que debe ser puro y sin artificio, que debe llegar fácilmente a la gente, puesto que ha nacido del pueblo:

Entre todos los hombres las labraron
y entre todos los hombres en los huesos
de tus costillas las hincaron.
La mano más humilde te ha clavado
un ensueño...
una pluma de amor en el costado.

lunes, 15 de agosto de 2022

León Felipe: Aullidos

 Poeta español, que destacó por su obra, mezcla de arrebato místico y compromiso político. Su verdadero nombre era Felipe Camino Galicia de la Rosa. Nació en el pueblo de Tábara, Zamora, en una familia acomodada. Se licenció en farmacia, llegó a tener una botica. En su juventud recorre España enrolado como actor de una compañía ambulante y al frente de diferentes farmacias en distintos lugares de España. Pasó tres años en la cárcel, acusado de desfalco. Se une con una chica peruana, Irene Lambarri y se radica con ella en Barcelona, al poco tiempo se separan y León Felipe decide marchar a Madrid. En Madrid se sumerge en la bohemia y sufre la pobreza con todas sus consecuencias. Versos y oraciones de caminante es su primer libro de poemas (años después titularía un poema: Versos y blasfemias de caminante) que leyó hacia 1919 en el Ateneo de Madrid. Consigue un empleo en los hospitales de Guinea y marcha a la isla de Elobey. Allí permanece tres años para volver a España por poco tiempo y embarcarse, esta vez, hacia América. En México se dedica a la enseñanza. Es bibliotecario en Veracruz (México) y agregado cultural de la Embajada de la España republicana; profesor de Literatura española en distintas universidades de América. Conoce a Berta Gamboa, profesora también, con quien se casa. El matrimonio pasa a vivir a Norteamérica, donde traduce a Waldo Frank y a Walt Whitman y escribe un largo poema titulado Drop a star. Sale de España en 1938, en plena Guerra Civil, y se exilia en México. Escribió, además de las citadas, las obras siguientes: La insignia (1936), El payaso de las bofetadas (1938), Pescador de caña (1938), El hacha (1939), Español del éxodo y del llanto (1939), Ganarás la luz (1943), España e Hispanidad (1947), Llamadme publicano (1950), El ciervo (1954), Oh este viejo y solo violín (1968). Tradujo Canto a mí mismo, de Walt Whitman, en 1941. Murió en 1968 en México.

© epdlp

jueves, 1 de octubre de 2020

León Felipe: Escuela


A mi querido amigo el Dr. Carlos Parés, sin el cual este libro no existiría.

Oí tocar a los grandes violinistas del mundo,
a los grandes "virtuosos".
Y me quedé maravillado.
¡Si yo tocase así!... ¡Como un "Virtuoso"!
Pero yo no tenía
escuela
ni disciplina
ni método...
Y sin esas tres virtudes
no se puede ser "Virtuoso".
Me entristecí.
Y me fui por el mundo a llorar mi desdicha.
Una vez oí... en un lugar... no sé cuál...
"Sólo el Virtuoso puede ver un día la cara de Dios".
Yo sé que la palabra "Virtuoso" tiene un significado equívoco,
[anfibológico,
pero, de una o de otra manera, pensé,
yo no seré nunca un "Virtuoso..."
y me fui por el mundo a llorar mi desdicha.
Anduve... anduve... anduve...
descalzo muchas veces,
bajo la lluvia y sin albergue...
solitario.
Y también en el carro itinerario
más humilde de la farándula española.
Así recorrí España.
Vi entonces muchos cementerios,
estuve en humildes velorios aldeanos
y aprendí cómo se llora en los distintos pueblos españoles.
Blasfemé.
Viví tres años en la cárcel...
no como prisionero político,
sino como delincuente vulgar...
Comí el rancho de castigo con ladrones y grandes asesinos...
viajé en la bodega de los barcos;
les oí cantar sus aventuras a los marineros
y su historia de hambre a los miserables emigrantes.
He dormido muchas noches, años, en el África Central,
allá, en el Golfo de Guinea, en la desembocadura del Muni,
acordando el latido de mi sangre
con el golpe seco, monótono y tenaz
del tambor prehistórico africano
de tribus indomables...
He visto a un negro desnudo
recibir cien azotes con correas de plomo
por haber robado un viejo sombrero de copa
en la factoría del Holandés.
Vi parir a una mujer
y vi parir a una gata...
y parió mejor la gata;
vi morir a un asno
y vi morir a un capitán...
y el asno murió mejor que el capitán.
Y ese niño, ¿por qué ha llorado toda la noche ese niño?
No es un niño, es un mono -me dijeron.
Y todos se rieron de mí.
Yo fui a comprobarlo
y era un mono pequeño, en efecto,
pero lloraba igual que un niño,
más desgarrada y dolorosamente que todos los niños
que yo había oído llorar en el mundo.
El Sargento me explicó:
-Anoche en el bosque matamos al padre y a la madre,
y nos trajimos al monito.
¡¡Cómo lloraba el monito!!
Estuve en una guerra sangrienta,
tal vez la más sangrienta de todas.
Viví en muchas ciudades bombardeadas,
caminé bajo bombas enemigas que me perseguían,
vi palacios derruidos, sepultando
entre sus escombros niños y mujeres inocentes.
Una noche conté cientos de cadáveres
buscando a un amigo muerto.
Viví en manicomios y hospitales.
Estuve en un leprosario
(junto al lago petrolífero y sofocante de Maracaibo)
me senté a la misma mesa con los leprosos.
Y un día, al despedirme,
les di la mano a todos,
sin guantelete, como el Cid...
no tenía otra cosa que darles.
He dormido sobre el estiércol de las cuadras,
en los bancos municipales,
he recostado mi cabeza en la soga de los mendigos,
y me ha dado limosna -Dios se lo pague-
una prostituta callejera.
Si recordase su nombre lo dejaría escrito aquí orgullosamente
en este mismo verso endecasílabo
¡Oh, qué alegría!, poder pagar una letra,
una deuda, una limosna de amor
a los cincuenta años de vencida.
Y esta llaga que llevo aquí escondida
-desde mozo, hace 60 años-,
que sangra, que supura, no se cierra
y no puedo enseñarla por pudor.
No es herida gloriosa de la guerra...
¡Pero hay llagas redentoras!
Una vez... alguien me llevó ciego
a un lugar de pesadilla...de bicéfalos monstruos.
¿Alguien?...¿ o fue el veneno antiguo y poderoso de mi sangre
que está ahí, agazapado como un tigre,
se levanta a veces, deforma el Amor
y me deja sin defensa
en un mundo subyugante, satánico y angélico a la vez,
donde se pierde al fin la voluntad,
y uno ya no puede decir quién quiere que venza,
si la luz o la sombra?
Sin embargo
aquella vez vencieron y me salvaron los ángeles...
Pero yo no fui un soldado valiente.
¡Oh, el amor, el amor...! ¡Qué formas toma a veces!
¿Por qué ha de ser así?
¿Por qué este veneno de la sangre está ahí siempre,
agazapado como un tigre, y no se va,
y a veces se levanta, y lucha... y, ¡ay!, puede más que los
[ángeles?
Volví a blasfemar.
Quiero contarlo todo.
Que venga el pregonero,
el cura,
el psiquiatra,
el albañil...
Quiero que sepa todo el mundo
cómo
y de qué
está construida mi casa.
Otra vez,
desesperado,
quise escaparme por la puerta maldita y condenada
y mi ángel de la guarda me tomó de los hombros
y me dijo severo: no es hora todavía...
hay que esperar.
Y esperé.
Y sufrí,
y lloré otra vez.
He visto llorar a mucha gente en el mundo
y he aprendido a llorar por mi cuenta.
El traje de lágrimas
lo he encontrado siempre cortado a mi medida.
Viví en Norte América seis años, buscando a Whitman,
y no lo encontré, Nadie lo conocía.
Hoy tampoco le conocen.
¡Pobre Walt! tu palabra "Democracy"
la ha pisoteado el Ku-klux-klan...
y "aquella guerra", ¡ay! "aquella guerra" la perdisteis los dos:
Lincon y tú.
Llegué a México montado en la cola de la Revolución.
Corría el año 23...,
y aquí planté mi choza,
aquí he vivido muchos años,
he llorado,
he gritado,
he protestado
y me he llenado de asombro.
He presenciado monstruosidades y milagros:
aquí estaba cuando mataron a Trotsky,
cuando asesinaron a Villa,
cuando fusilaron a 40 generales juntos...
y aquí he visto a un indito,
a todo México
arrodillado llorando ante una flor.
He acompañado a la muerte muchas veces:
la vi a la cabecera de mi madre,
de mi compañera,
de amigos innumerables...
He sufrido y sufro el destierro...
y soy hermano de todos los desterrados del mundo.
Tengo un amigo judío que estuvo en Auschwitz
y me ha enseñado las cicatrices del látigo alemán.
He estado en el infierno.
En un infierno que Dante y Virgilio no soñaron siquiera.
Salí del infierno...y he rezado mucho después.
Me sepultaron vivo
y me escapé de la tumba.
He vivido largos años
y he llegado a la vejez
con un saco inmenso,
lleno de recuerdos,
de aventuras,
de cicatrices,
de úlceras incurables, de dolores,
de lágrimas,
de cobardías y tragedias...
y ahora... de repente,
a los 80 años
me doy cuenta de que sé tocar muy bien el violín...
que soy un "Virtuoso",
que puedo tocar en los grandes conciertos del mundo.
(El hombre y el poeta
son un mismo y único instrumento.)
Me gusta haber dado con mi almendra
antes de morirme.
Me gusta haber llegado a la vejez
siendo un gran violinista...
un Virtuoso.
Pero...con esta definición
que oí cierta vez en un lugar...no sé cuál:
"Solo el virtuoso puede ver un día la cara de Dios".


(En: ¡Oh, este viejo y roto violín!
Edit. Finisterre, 1965)

viernes, 9 de diciembre de 2016

León Felipe: Contadme un sueño




Ahora estoy de regreso, he llegado hace poco,
soy nuevo en la ciudad... Y esto quiero decir:
Me durmieron con un cuento...
y me he despertado con un sueño.
Voy a contar mi sueño, narradores de cuentos.
Voy a contar mi sueño.
Es un sueño sin lazos,
sin espejos,
sin anillos,
sin redes,
sin trampas... y sin miedo.
Oíd:
Soñé... ¡Sueño!
No soy un cuento.
Vengo de más lejos...
¡Soy y vengo del sueño!
Y digo que soñar es querer, querer, querer, ...
querer escaparse del espejo,
querer desenredarse del ovillo,
querer descoyuntarse de la dulce rosquilla de los cuentos,
querer desenvolverse... prolongarse...
soñar es decir 4 veces,
o 44 veces,
o 4.444 veces, por ejemplo:
Yo no quiero,
yo no quiero,
yo no quiero,
yo no quiero,
verme en el tiempo
ni en la tierra
ni en el agua sujeto;
quiero verme en el viento,
quiero verme en el viento,
quiero verme en el viento,
quiero verme en el viento.