Exaltación de la alegría de vivir por parte del padre Miguel Hernández, que aconseja a su hijo que defienda la risa por encima del hambre y las penurias en las que vive. No quiere que sea consciente de las circunstancias por las que él está pasando. Hermoso y gran poema este, lleno de ternura, no por conocido y repetido, menos valorado.