viernes, 9 de abril de 2010

Miguel Hernández: Me sobra el corazón

En este poema, la pena del poeta se manifiesta en una especie de carta de despedida (¿de la vida?). Pero con la forma de expresión de los místicos renacentistas que tendían a expresar sus experiencias más inefables con frases del tipo "un no sé qué...."
Miguel quiere arrancarse el corazón y pisotearlo; está pasando por un momento de desaliento, y le vienen a las mientes tentaciones suicidas. Toda su vida ha sido padecer; por eso, confiesa que le sobra el corazón, que ha sido siempre el lugar en donde han anidado los sentimientos del amor, ese amor que amor se le ha hurtado.
Y finalmente confiesa que no entiende muy bien por qué se perdona la vida cada día.
De todas las maneras, otra de las grandes creaciones del de Orihuela.



Hoy estoy sin saber yo no sé cómo
hoy estoy para penas solamente,
hoy no tengo amistad,
hoy sólo tengo ansias
de arrancarme de cuajo el corazón
y ponerlo debajo de un zapato.
Hoy reverdece aquella espina seca,
hoy es día de llantos en mi reino,
hoy descarga en mi pecho el desaliento
plomo desalentado.

No puedo con mi estrella,
y me busco la muerte por las manos
mirando con cariño las navajas,
y recuerdo aquel hacha compañera,
y pienso en los más altos campanarios
para un salto mortal serenamente.

Si no fuera… ¿por qué?... no sé por qué,
mi corazón escribiría una postrera carta,
una carta que llevo ahí metida,
haría un tintero de mi corazón,
una fuente de sílabas, de adioses y regalos,
y ahí te quedas, al mundo le diría.

Yo nací en mala luna.
Tengo la pena de una sola pena
que vale más que toda la alegría.

Un amor me ha dejado con los brazos caídos
y no puedo tenderlos hacia más.
¿No veis mi boca qué desengañada,
qué inconformes mis ojos?

Cuanto más me contemplo más me aflijo:
cortar este dolor ¿con qué tijeras?

Ayer, mañana, hoy
padeciendo por todo
mi corazón, pecera melancólica,
penal de ruiseñores moribundos.

Me sobra el corazón.

Hoy descorazonarme,
yo el más descorazonado de los hombres,
y por el más, también el más amargo.
No sé por qué, no sé por qué ni cómo
me perdono la vida cada día.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

hola:
quisiera saber cuando escribió Miguel Hernández este poema.
¿tiene que ver con el estado de ánimo que le dejó la muerte de su primer hijo?
gracias

Manolo dijo...

Este poema está incluido en el libro titulado Otros poemas, compuestos entre los años 35 y 36, pero estos poemas no se incluyeron en libro alguno en vida del autor.
Su hijo no murió hasta el año 38. Esto más bien tiene que ver con las circunstancias políticas y sociales en las que estaba envuelta la España de la época.

Espero haber dejado respondida su pregunta.

Saludos

Anónimo dijo...

Gracias Manolo, nos has salvado la vida a todo primero de bachillerato. We ♥ you❗

Manuel López dijo...

Pues no sabéis cómo me alegro

Eloísa dijo...


Gracias siempre.