lunes, 17 de agosto de 2026

Jorge Luis Borges: El muerto

 "El muerto" (1946) de Jorge Luis Borges, incluido en el libro El Aleph, es un relato de la vertiente criollista que habla del destino, la ambición y la ilusión del libre albedrío. El cuento narra el ascenso y la fulminante caída de un joven compadrito que cree estar conquistando el poder, cuando en realidad solo está viviendo una prórroga de su propia ejecución.

Benjamín Otálora, un joven ambicioso de Buenos Aires, mata a un hombre en un duelo de cuchillos y huye a Uruguay con una carta para el caudillo Azevedo Bandeira. Otálora decide no entregar la carta y ganarse un lugar por su cuenta en la banda de contrabandistas de Bandeira. Con audacia y desprecio por el peligro, Otálora sustituye al caudillo enfermo en sus tareas, codiciando sus tres posesiones máximas: su caballo, su apero y su mujer (la pelirroja). El joven logra acostarse con la mujer y tomar el liderazgo real de la banda, creyendo que ha suplantado al viejo jefe. En una cena de celebración, Bandeira le permite disfrutar su triunfo por última vez, antes de revelar que siempre supo de su traición; Suárez, el guardaespaldas, lo ejecuta de un balazo.
El tema central es la futilidad del control humano frente a un destino ya escrito. Otálora cree que asciende por sus propios méritos, pero en realidad funciona como un juguete de Bandeira. El viejo caudillo le permite poseer sus bienes materiales y simbólicos solo porque ya lo ha condenado a muerte. Otálora es, literalmente, un "muerto que camina" durante todo el relato.
Borges utiliza un narrador omnisciente que anticipa el final desde las primeras líneas ("Nadie en el barrio de Balbanera recuerda a Benjamín Otálora, pero el narrador se encarga de contar su historia... murió de un balazo"). Esta técnica despoja al lector de la intriga por el desenlace y traslada el foco de atención hacia los hilos ocultos de la manipulación psicológica. El lector se vuelve cómplice de la farsa de la que el protagonista es víctima ignorante.
El entorno del cuento simula la épica de los gauchos y el malevaje del siglo XIX. Sin embargo, la crítica literaria moderna señala que la sumisión de Otálora hacia la estructura de Bandeira, expresada a través de compartir sexualmente a la misma mujer, revela tensiones latentes. La mujer no es un sujeto deseado, sino un trofeo de poder que circula entre hombres para sellar un pacto de dominación patriarcal.
A diferencia de otros textos de Borges donde los laberintos son físicos o geométricos, aquí el laberinto es puramente mental y psicológico. Otálora se pierde dentro de su propia soberbia y ambición desmedida. Su incapacidad para leer el silencio de los demás hombres de la banda es lo que termina construyendo los muros invisibles de su propia trampa mortal.

Texto construido con ayuda de la IA

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