domingo, 18 de enero de 2015

Pedro Alonso Morgado: Juan Ramón en Moguer

En estos días he recibido un correo electrónico en el que una persona me dice que conoce el trabajo que publico en Ivoox y me felicita por ello. A continuación, me pide hacer felices a dos de sus tías, hijas de Pedro Alonso Morgado, a quienes les encantaría escuchar en mi voz algunos de los poemas de su padre...
Y en eso esoy ahora. Os dejo aquí un breve poema en el que el poeta sevillano afincado en La Palma del Condado (Huelva) manifiesta su comunión espiritual con Juan Ramón, escritor al que conoció y que lo animó a seguir escribiendo.
Se trata de un escritor de honda raigambre clásica, perfecto conocedor de la técnica poética; el soneto, el romance y las coplas popuales son la estructura en la que sostiene su creación. Hay en su poesía un profundo sentimiento religioso que en muchos momentos nos recuerda a escritores ascético-místicos. Cuando se centra en el romance su palabra se acompaña de arcaísmos y corre por los versos el ritmo del romance más clásico.

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Juan Ramón en Moguer
(Recuerdo de una noche estival en 1. 908)

Tú estabas en Moguer. En el arcano
de la noche estival, clara y sonora,
daba luz a mi frente soñadora
la caricia invisible de tu mano.
Yo me asomé al balcón... ¡Tú, tan cercano,
en el misterio de la misma hora;
solo en la misma noche tembladora
de las mismas estrellas, dulce hermano!
Y la brisa me trajo tu mensaje
perfumado del pino y del estero,
- paisaje de ti mismo hecho paisaje -...
¡Y te vi, luminoso y lastimero,
jinete de ilusión, en el celaje
blanco de estrella y de luna de Platero!

sábado, 17 de enero de 2015

Leon Tolstoi: El gatito (cuentos para niños)


(Liev Nikoláievich Tolstói; Yasnaia Poliana, 1828 - Astapovo, 1910) Escritor y ruso. Hijo del noble propietario y de la acaudalada princesa María Volkonski, Tolstói viviría siempre escindido entre esos dos espacios simbólicos que son la gran urbe y el campo, pues si el primero representaba para él el deleite, el derroche y el lujo de quienes ambicionaban brillar en sociedad, el segundo, por el que sintió devoción, era el lugar del laborioso alumbramiento de sus preclaros sueños literarios. (Seguir leyendo)
Eran dos hermanitos, niño y niña, llamados Vasia y Katia. Ellos tenían una gata. Al llegar la primavera, la gata desapareció. Los niños la buscaron por todas partes, pero no lograron encontrarla. Una buena mañana, los chicos estaban jugando cerca del granero y oyeron sobre sus cabezas unos maullidos muy finos. Vasia subió la escalera al techo del granero. Katia le preguntaba sin cesar desde abajo:
- "La has encontrado? ¿La has encontrado?"
Vasia no le respondía.
Pero, por fin, gritó: -¡La encontré! Es nuestra gata...Tiene gatitos. Son preciosos. ¡Sube enseguida!
(Ilustración de A. Pajómov)

Katia fue a casa en una corrida, tomó un platillo de leche y llevó a la gata. Los gatitos eran cinco. Cuando crecieron un poco y salían ya debajo del ángulo del techo en que habían nacido, los chicos eligieron a uno de ellos, pardo con calzas blancas, y lo llevaron a casa. La madre repartió entre las vecinas los demás gatitos y consistió que los chicos se quedaran con el gatito pardo. Los niños le daban de comer, jugaban con él y, cuando se acostaban, lo subían a la cama. El viento arrastraba la paja que había en el camino, el gatito jugaba con ella, y los chicos lo contemplaban muy regocijados.Luego encontraron cerca del camino acederas, se pusieron a recogerlas y se olvidaron del gatito. De pronto oyeron que alguien gritaba muy fuerte:
- "¡Atrás, atrás!" y vieron que se acercaba al galope un cazador precedido por dos perros , que habían visto al gatito y querían atraparlo. Pero el tontuelo del gatito, en vez de escapar, se agazapó, arqueó el lomo y se puso a mirar a los perros. Katia se asustó de los canes y, dando un grito, se alejó corriendo. Pero Vasia se lanzó a correr hacia el gatito y llegó a donde se había agazapado al mismo tiempo que los perros. Estos querían atrapar al gatito, pero Vasia se echó sobre él y lo tapó con su cuerpo. Llegó al galope el cazador y espantó a los perros. Vasia llevó el gatito a casa y no volvió a sacarlo al campo.

martes, 9 de diciembre de 2014

Poldy Bird: Carta de Navidad

Se acerca la Navidad y, como cada año, me gustaría felicitaros con este relato magnífico, lleno de ternura, en el que la escritora argentina Poldy Bird se impregna del espíritu de estos días y les dice a todos los niños, a todos los que se sienten niños, que lo que de verdad importa no son los regalos, lo material, sino todo lo "que inaugure una sonrisa, que encienda una esperanza, que alimente una emoción".


 
Hoy hallé esta carta que Papá Noel les escribió a los niños que no encuentren juguetes junto al arbolito. 
Queridos chicos: Sí, claro que leí las cartas que me enviaron y me sé de memoria la lista de los juguetes que me pidieron. Una lista tan larga como el cuello de la jirafa y tan gorda como el lomo del rinoceronte. Pero, como todos los años, los juguetes se me terminaron antes de que yo finalizara mi recorrido. (Seguir leyendo)