Textos recitados
martes, 29 de junio de 2010
Julio Cortázar: El futuro
Qué maravilla de expresión de un amor que no se ha completado, pero que se cuenta como si hubiera ocurrido. Este es Cortázar en su esencia más pura.
Y sé muy bien que no estarás.
No estarás en la calle
en el murmullo que brota de la noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia los completos en los subtes
ni en los libros prestados,
ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás,
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré
amor mío
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás
y diré las cosas que sé decir
y comeré las cosas que sé comer
y soñaré los sueños que se sueñan.
Y sé muy bien que no estarás
ni aquí dentro de la cárcel donde te retengo,
ni allí afuera
en ese río de calles y de puentes.
No estarás para nada,
no serás mi recuerdo
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente trata de acordarse de ti.
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viernes, 25 de junio de 2010
Pedro Salinas: La rosa pura

En nuestra tradición literaria la rosa ha sido considerada, más que un objeto bello solamente, el símbolo de la perfección y de la pureza. Y se ha entendido como una metáfora del universo, de lo redondo. Son muy conocidos los dos versos de Juan Ramón que dicen: ¡No le toques ya más, /que así es la rosa!.
En este poema, Salinas no tocará esa rosa pura si no es lavándose previamente las manos durante toda una noche en los ríos del sueño; el estado de conciencia total puede ajar esa perfección, tan intangible como el amor de estos enamorados.
La rosa, la rosa pura.
Quiero mandarte la pura rosa.
La que no tiene símbolo ni signo.
La que no pese
porque recuerda un recuerdo.
La que no cante
porque se cogió con el gozo.
La que no tenga fecha,
fecha de hombre, fecha de número,
fecha de mundo,
la que sea su nacimiento puro,
sucediendo a su mismo capullo.
La que no diga: “Me quieres”, ni: “Te quiero”.
La que diga tan sólo: “Soy mis pétalos,
mi color, mi forma, soy la rosa pura. Tómame”.
La que no pida
que te la pongas en el pecho.
La que se contente con el encuentro
de su color y tus ojos,
de tu mirada, un instante.
Con el contacto
de su materia y tu vida: tu mano, un instante.
La que te deje vivir
sin rosas, si tú no quieres
tener la rosa en tu vida.
Me lavaré las manos
toda una noche entera en el agua
lenta y lustral de los ríos del sueño,
para cogerla de mañana antes
de que despierte la conciencia,
porque quiero cogerla con los dedos,
no quiero cogerla con un pensamiento.
Y si la cojo así y así te llega,
mis pies recordarán haber pisado
el paraíso, antes
del bien y el mal, de la mujer y el hombre.
Y yo seré una sombra,
y tú serás otra sombra,
sin otra realidad que la que crea
el ofrecernos una rosa pura.
Largo lamento
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miércoles, 23 de junio de 2010
¡Que descanséis!

Un año más… todo se acaba. Terminar algo produce satisfacción cuando se ha cumplido con el deber. Nosotros los profesores hemos puesto todo nuestro esfuerzo y nuestro mejor hacer para que os llevéis una buena caja de herramientas útiles… Y nos enfadamos, y nos ponemos desagradables en algunos momentos, pero es que, aunque a veces no lo creáis, nos preocupamos por vosotros. Estamos ahí los profes y los padres como la guía que es capaz de enderezar el árbol antes de que su tronco sea tan grueso que ya sea tarde. Esa es nuestra misión; y será también la vuestra cuando, más pronto que tarde, tengáis que adoptar el papel de consejeros de vuestros propios hijos.
Qué padre no regaña a sus vástagos cuando ve que hacen algo que les pueda perjudicar. La formación es algo fundamental para hacer personas y contribuir a un mundo mejor. Es la gran inversión que podéis, que podemos, hacer.
Decía Jean J. Barthélemy: “A las plantas las endereza el cultivo; a los hombres, la educación”. Por eso, somos como un martillo pilón, y no paramos para sacar todo lo mejor que lleváis dentro.
Así que ahora que el trabajo está cumplido solo queda deciros que descanséis, que seáis felices… y que aprovechéis el tiempo haciendo cosas útiles, como leer y pensar cómo ser mejores…y mientras tanto daos un buen baño que alivie los calores del verano de Sevilla, sin olvidar ponerse el escudo protector de una buena crema…que he oído decir que un ejército de rayos de sol pretende meterse, al menor descuido, debajo de la epidermis para que cambiemos la piel a tiras.
¡FELIZ VERANO!
Escuchad este pequeño relato, que insiste en lo decimos:
Un jardín de rosas
El poeta Coleridge recibió un día la visita de un admirador.
Cuentan que en el transcurso de la conversación, surgió el tema de la niñez y la educación:
- "Creo", afirmó con rotundidad el visitante, "que debe dejarse a los niños total libertad para que piensen y actúen desde que son muy pequeños y que puedan tomar sus propias decisiones sin que nosotros intervengamos. Sólo así podrán desarrollar al máximo toda su potencialidad."
- "Ven a ver mi jardín de rosas", le dijo Coleridge, acompañando a su admirador hasta el jardín.
Al verlo, el visitante exclamó:
- "¡Pero esto no es un jardín... esto es un patio lleno de maleza!"
- "Solía estar lleno de rosas", dijo el poeta, "pero este año decidí dejar a las plantas de mi jardín en total libertad de crecer a sus anchas sin atenderlas. Y este es el resultado."
Tomado del libro Ámame para que me pueda ir
martes, 22 de junio de 2010
José M. Caballero Bonald: Miedo

En este poema Caballero Bonald presenta las dudas del amante ante la mujer a la que ama.
Mil veces he intentado
decirte que te quiero,
mas la ardorosa confesión, mi vida,
se ha vuelto de los labios a mi pecho.
¿Por qué, niña? Lo ignoro,
¿Por qué? Yo no lo entiendo,
Son blandas tu sonrisa y tu mirada,
dulce es tu voz, y al escucharla tiemblo.
Ni al verte estoy tranquilo,
ni al hablarte sereno,
busco frases de amor y no las hallo.
No sé si he de ofenderte y tengo miedo.
Callando, pues, me vivo
y amándote en silencio,
sin que jamás en tus dormidos ojos
sorprenda de pasión algún destello.
Dime si me comprendes,
si amarte no merezco.
Di si una imagen en el alma llevas...
Mas no... no me lo digas...¡tengo miedo!
Pero si el labio calla,
con frases de los cielos
deja, mi vida, que tus ojos digan
a mis húmedos ojos... ya os entiendo.
Deja escapar el alma
los rítmicos acentos
de esa vaga armonía, cuyas notas
tiene tan sólo el corazón por eco.
Deja al que va cruzando
por áspero sendero,
que si no halla la luz en la ventana,
tenga la luz de la esperanza al menos.
Callemos en buena hora
pues que al hablarte tiemblo,
mas deja que las almas, uno a uno,
se cuenten con los ojos sus secretos...
Dejemos que se digan
en ráfagas de fuego
confidencias que escuche el infinito
frases mudas de encanto y de misterio.
Dejemos, si lo quieren,
que estallen en un beso,
beso puro que engendren las miradas
y suba sin rumor hasta los cielos.
Dime así que me entiendes,
que sientes lo que siento,
que es el porvenir de luz y flores
y que tan bello porvenir es nuestro.
Di que verme a tus plantas
es de tu vida el sueño,
dime así cuanto quieras.... cuanto quieras.
De que me hables así... no tengo miedo.
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