sábado, 22 de mayo de 2010

Eduardo Galeano: Los nadies

El texto que podéis leer y escuchar es uno que asombra por la verdad que encierra. Es un texto impactante, porque en realidad confronta el primer mundo con el mundo de los sin nada, que, para no engañarnos, son los ignorados nadies para los habitantes del mundo desarrollado. Eduardo Galeano echa una mirada cómplice hacia ellos, y trata de remover algunas conciencias. Con la que está cayendo ahora, es un buen momento para detener el carro del mal llamado progreso que invita a tener y a consumir por encima de las personas mismas.



Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pro...nto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:
Que no son, aunque sean. Que no hablan idiomas, sino dialectos. Que no profesan religiones, sino supersticiones. Que no hacen arte, sino artesanía. Que no practican cultura, sino folklore. Que no son seres humanos, sino recursos humanos. Que no tienen cara, sino brazos. Que no tienen nombre, sino número. Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local. Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

3 comentarios:

Virginia dijo...

¡Cómo me gusta Eduardo Galeano! Los Nadies es uno de mis relatos preferidos por su fuerza y porque condensa verdades como puños en unas pocas líneas. Gracias por darme la oportunidad de volver a leerlo, Manolo.

Manolo dijo...

Gracias a ti por seguir lo que cuelgo de este tablón con las chinchetas del gusto por la palabra.

5º E del CEIP Tomás de Ybarra de Tomares dijo...

El mundo, por desgracia, está lleno de nadies. Un saludo