jueves, 3 de junio de 2010

Pedro Salinas: Qué gran víspera el mundo

La mujer amada es considerada aquí como el Dios creador, que tiene poder sobre todas las cosas: todo está a la espera de que ella mande dónde debe situarse para ser, para tener entidad. Hasta el poeta está esperando esa llamada, que salga de su boca el pronombre esperado, el tú.



¡Qué gran víspera el mundo!
No había nada hecho.
Ni materia, ni números,
ni astros, ni siglos,... nada.
El carbón no era negro
ni la rosa era tierna.
Nada era nada, aún.
¡Qué inocencia creer
que fue el pasado de otros
y en otro tiempo, ya
irrevocable, siempre!
No, el pasado era nuestro:
no tenía ni nombre.
Podíamos llamarlo
a nuestro gusto: estrella,
colibrí, teorema,
en vez de así, “pasado”;
quitarle su veneno.
Un gran viento soplaba
hacia nosotros minas,
continentes, motores.
¿Minas de qué? Vacías.
Estaban aguardando
nuestro primer deseo,
para ser en seguida
de cobre, de amapolas.
Las ciudades, los puertos
flotaban sobre el mundo,
sin sitio todavía:
esperaban que tú
les dijeses: “Aquí”,
para lanzar los barcos,
las máquinas, las fiestas.
Máquinas impacientes
de sin destino, aún;
porque harían la luz
si tú se lo mandabas,
o las noches de otoño
si las querías tú.
Los verbos, indecisos,
te miraban los ojos
como los perros fieles,
trémulos. Tu mandato
iba a marcarles ya
sus rumbos, sus acciones.
¿Subir? Se estremecía
su energía ignorante.
¿Sería ir hacia arriba
“subir”? ¿E ir hacia dónde
sería “descender”?
Con mensajes a antípodas,
a luceros, tu orden
iba a darles conciencia
súbita de su ser,
de volar o arrastrarse.
El gran mundo vacío,
sin empleo, delante
de ti estaba: su impulso
se lo darías tú.
Y junto a ti, vacante,
Por nacer, anheloso,
con los ojos cerrados,
Preparado ya el cuerpo
Para el dolor y el beso,
con la sangre en su sitio,
yo, esperando
-¡ay, si no me mirabas!-
a que tú me quisieses
y me dijeras: “Ya”.


3 comentarios:

Eloísa dijo...

Es precioso este poema, hay varios de Salinas en los que la amada es la que pone en marcha el mundo. Pero éste, desde mi humilde perspectiva, creo que está muy bien hecho. Es impresionante la imagen de los verbos solicitando su significado. Ni siquiera el lenguaje estaba inventado antes de que surgiera el amor. Es un disfrute para los sentidos y para la mente.

Manuel López dijo...

Salinas es quizá demasiado intelectual para el sentimiento del amor; por eso, en clase a los alumnos les puede parecer un poeta poco cercano. Sin embargo, superada esa barrera, no cabe duda de que Salinas habla de amor, del amor auténtico, de la entrega de la voz poética a la mujer. Es ella la que, como si tuviera una varita mágica, le da a él la entidad de ser.

Eloísa dijo...

Estimado Profesor Manolo,
muchas gracias por su comentario y aclaración. Ya lo he manifestado en otras ocasiones en este blog, me encanta aprender siempre.
Un saludo.